Autodiagnóstico de mejora de la productividad: 7 preguntas que cambiarán tu vida

por Lean Magazine

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Cuando nos sentimos mal o tenemos una enfermedad o incluso para saber cómo andamos de salud, acudimos al médico en busca de un “diagnóstico”. Pero ¿qué es en realidad un diagnóstico? ¿es aplicable a una empresa? ¿incluso cuando todo va “bien”? ¿podrías hacerlo tú mismo?

Aquí te damos algunas claves sobre cómo realizar un diagnóstico de mejora en tu empresa.

Diagnóstico tiene origen griego y se compone del prefijo “dia” (a través) y “gnosis” (conocimiento). Es el procedimiento para identificar una enfermedad, pero también el estado de salud, a partir de una serie de datos, hechos o síntomas.

Claro que es aplicable a una empresa, porque un diagnóstico es la evaluación del potencial de la mejora de la productividad. Y como dice el Punto 10 del espíritu Kaizen: “La mejora es infinita”. Siempre se puede mejorar, pero más aún si tu en tu empresa se dan alguna de estas circunstancias:

● Un alto absentismo laboral o lo suficiente para que perjudique la producción o entrega del producto o del servicio

● Un almacén demasiado “lleno” de materias primas o de producto acabado

● Lo necesario para realizar una tarea no se encuentra dónde y cuándo se necesita

● Hay retrasos en las entregas

● Se incumplen reiteradamente los plazos previstos para la finalización de cualquier tarea

● Muchos trabajadores tienen la sensación de que “no llegan a todo”

● Hay devoluciones de productos por falta de calidad

● Todo parece complicado… hay mucha “burocracia”

En definitiva, y en lenguaje “lean”… hay mejora cuando existe “desperdicio”. Porque el desperdicio no es sólo lo que no sirve, son también los recursos infrautilizados o mal utilizados (¡como el tiempo!). En realidad, desperdicio es todo aquello que no aporta valor, aquello por lo que un cliente no estaría dispuesto a pagar.

Pues ahora, manos a la obra. Puedes llamar al médico o puedes darte una vuelta por la planta productiva, las oficinas, los almacenes o el comedor… y preguntar a los responsables de cada área su percepción de la realidad de la empresa y el potencial de mejora que ellos encuentran. Ya tienes la primera clave: la mejora empieza por las personas.

Y luego, hacerte una serie de preguntas sobre dos aspectos fundamentales:

Uno- La situación de la empresa… en datos.

1- ¿cómo de productiva es la mano de obra?

2- ¿cómo de eficientes son las máquinas? ¿cuántos cambios, averías, ralentizaciones… se dan?

3- ¿cómo es la calidad de los productos o los servicios? ¿hay retrabajos, mermas, piezas malas, rechazos por parte de los clientes, no se cierran los proyectos?

4- ¿cómo vamos de materia prima y producto terminado? ¿hay mucho, quizás demasiado?

Dos- El sistema de gestión de la empresa

5- ¿las personas, desde los directivos hasta los operarios, saben lo que se espera de ellas?

6- ¿están implicados?

7- ¿cómo saben si están trabajando bien o mal?

¿Ya lo has hecho?… ¿qué tal el resultado?. Si tus datos o tu intuición te dice que “algo” se puede hacer mejor de lo que se está haciendo en la actualidad, tienes tres alternativas:

a) Irte en busca de algo mejor (pero ya sabes, en todos los sitios “cuecen habas”.. pero sólo lo notas cuando metes la mano en la olla y te quemas)

b) Seguir haciendo lo mismo. Es decir, no cambiar nada. Total ¿para qué?¿quién te lo va a reconocer? Es la vieja técnica de la “avestruz”… rentable hasta que pasa la segadora y te quedas sin cuello. Eso sí, la ventaja es que no la ves venir y apenas duele (en el momento, claro).

c) Empezar a aplicar los métodos y técnicas de la mejora continua. Primero, formarte y entender los principios. Después, seleccionar un área piloto con las dimensiones suficientes para obtener una mejora de la productividad significativa… y empezar a aplicarla.

Eso sí, que sepas que si eliges esta última opción, no estás solo ni sola. La mejora continua nació en el seno de la industria de la automoción en Japón y se aplica desde hace más de 70 años en numerosas organizaciones, tanto productivas como de servicios. Y si necesitas un equipo comprometido con los resultados, que sólo gana si tú ganas… ¡aquí estamos para ayudarte!