¿Conoces la regla del minuto?

por Lean Magazine

Comer mejor, volver al gimnasio, dejar de fumar, aprender un idioma, estudiar algo nuevo… Estos y tantos otros planes son los que nos solemos proponer, pero, a la hora de la verdad, muchos de nosotros los abandonamos las primeras semanas o incluso durante los primeros días, otros realizan una buena planificación, pero suelen pasarse de exigentes y pronto comienzan a fallar.

¿Por qué tendemos a abandonar, temporal o definitivamente, las metas que nos proponemos alcanzar?

Queremos pasar de 0 a 100 en un día, y como resultado nuestro cuerpo y mente se resienten, sintiéndose cansados y aumentando las posibilidades de abandonar y tirar la toalla. Por eso debemos empezar poco a poco.

¿En qué consiste la regla japonesa del minuto?

El método del minuto es una técnica japonesa que nos propone adquirir un nuevo hábito realizando una determinada tarea durante un minuto al día, cada día a la misma hora. ¿Un minuto? Sí, tan solo 60 segundos, cualquiera pueda disponer de este tiempo al día, así que podrás dejar la pereza a un lado y ponerte manos a la obra.

Saber que vas a hacerlo te generará una gran satisfacción y alegría ya que todos podemos hacer ejercicio, yoga, saltar a la comba, leer en un idioma extranjero o casi lo que sea durante 60 segundos seguidos.

Pronto, la pereza habrá desaparecido y estaremos atrapados en una espiral de cambio y superación. 

Una vez seguro y motivado, podrás ir aumentando el tiempo, por ejemplo, de 1 a 5 minutos y así sucesivamente.

Masaaki Imai, el creador de esta regla de oro, considera que el método Kaizen es una filosofía de vida que puede ayudarnos a ser mejores en el trabajo y en la vida personal.

Imai, eligió este nombre como declaración de intenciones, pues Kaizen se construye a partir de dos palabras japonesas que significan  “kai” = cambio y “zen” = sabiduría.

El secreto del éxito de la regla de un minuto reside en su simplicidad y baja exigencia. Un minuto es muy poco tiempo por lo que no nos llevará mucho tiempo completar la tarea, ni emplearemos demasiada energía.

Un ejemplo claro de aplicación es con los niños:

¿Por qué son perezosos los niños para ordenar sus juguetes, vestirse, lavarse o recoger?

La clave está en destinar un minuto (sólo un minuto) a realizar la tarea que más le cuesta a nuestro peque. Siempre se debe realizar a la misma hora. Un pequeño paso, es el comienzo de un gran camino, y poco a poco los niños irán interiorizando esta tarea de forma que poco a poco podemos ir aumentando el tiempo a 5 ó 10 minutos, y los peques realizarán esa tarea sin importarles.

Recuerda siempre que para los niños algunas tareas pueden resultar complicadas por lo que no quieran realizarlas, por ello debes encontrar la forma de motivarle, como a través del juego. El juego y la imaginación pueden hacer que tareas tediosas se conviertan en algo divertido.

A veces, no hay mucha diferencia entre adultos y niños, pues también lo fuimos un día! Prueba, comprueba, y experimenta por ti mismo el resultado.

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