El Mundial de Brasil 2014: ¿Un proyecto Lean?

por Lean Magazine

amarilla

80 días necesitó Phileas Fogg para dar la vuelta al mundo en la novela de Julio Verne y 80 días tiene Brasil para terminar los preparativos del Mundial de Fútbol 2014.

Brasil, considerado como una potencia económica emergente en la que el fútbol es mucho más que un deporte, cuenta con una gran oportunidad para desplegar todos sus encantos ante el mundo y demostrar, en un escenario sin igual, que ya juega en esa “otra liga” de las grandes potencias.

¿Realmente está aprovechado esta oportunidad? El punto más significativo de lo que supone la organización de un Mundial es, seguramente, la construcción de los estadios: 12 colosos de acero y hormigón que atraerán millones de miradas durante apenas un mes de competición.

Pero vamos a profundizar un poco más en este asunto ¿En qué punto se encuentran estas obras?

Por suerte Brasil ya contaba con 6 de estos estadios construidos, gracias a la anterior organización de la Copa Confederaciones, por lo tanto “solo” tenía que construir o remodelar 6 estadios.

Además, han contado con 7 años desde que se confirmó como sede para el presente año. El tiempo es una medida demasiado relativa como para decir si es mucho o poco, pero lo que es cierto es que es más de lo que ha dispuesto cualquiera de sus antecesores.

Con estos ingredientes, cabría esperar que con un plazo tan dilatado y tanto “trabajo adelantado”, las fechas de entrega no iban a ser un problema.

La realidad es bien distinta… El pasado 31 de diciembre Brasil debía hacer entrega a la FIFA de todas las sedes, ya terminadas y listas para su uso y disfrute.

No pudo ser.

Cuatro de los seis estadios que faltaban, aún estaban en obras. Algunos con serios problemas y retrasos más que evidentes.

¿Qué sugiere el Lean cuando un punto de la planificación no se cumple? Plantear un plan de acción para que dicho punto se cumpla, minimizando el impacto en el resto del proyecto. Para Brasil este plan de acción supuso la eliminación de varias infraestructuras (adiós al tren-bala Sao Paulo-Rio de Janeiro), una replanificación y una segunda fecha de entrega a mediados de febrero.

Tampoco pudo ser.

Los cuatro estadios que estaban en obras en diciembre, continuaban en el mismo estado en febrero. El actual plan de entrega, ya de emergencia, sitúa la entrega a mediados de mayo y ya se puede constatar que la preparación del Mundial 2014 ha sido un fracaso.

Pero… ¿Cuáles son las razones? ¿Acaso no funcionaron los sucesivos planes de acción? ¿O es que estos planes de acción han llegado demasiado tarde?

¿Qué ha ocurrido los 6 años y medio anteriores? ¿No ha habido seguimiento y control de las tareas e hitos? ¿Hemos tenido que esperar hasta estar a poco más de 100 días para darnos cuenta de que la mitad de los estadios no están terminados?

Por rocambolesco que parezca, esta situación es mucho más común de lo que pensamos… Se da cada día, en menor escala, en nuestras empresas.

Proyectos que se retrasan, fechas que no se cumplen, planes de acción que no mejoran el resultado… Todo esto, además de retrasos, disminución de rentabilidad, etc…, también causa un daño en imagen de empresa difícilmente reparable a corto y medio plazo.

Las cosas no siempre salen como esperamos pero lo más importante no es prever estos problemas (que también), sino contar con un Método de trabajo que permita detectar rápidamente las desviaciones, mediante seguimiento periódico, y reconducir la situación gracias al ya mencionado Plan de Acción (PDCA):

Plan: Establecer los procesos necesarios para obtener un resultado válido.

Do: Ejecutar el plan y recopilar los indicadores.

Check: Comprobar si los indicadores se ajustan a la validación.

Act: Corregir si es necesario.

Estas situaciones ¿Te resultan familiares? ¿Has convivido con retrasos, fechas de entrega que se acercan demasiado rápido, tareas estancadas…?

Y la pregunta más importante… ¿Quieres que esto cambie? ¡Cuenta con nosotros!