Empieza el curso: El OEE y las horas de estudio

por Lean Magazine

estudio

¿Por qué medir?…

Esa es la primera pregunta a responder.

La medición de la productividad es la base sobre la que se cimienta el trabajo de mejora para optimizar nuestro rendimiento.¡¡No podemos mejorar aquello que no medimos!!

Los indicadores son la base de la medición y sobre los que tenemos que referenciarnos para llegar al resultado óptimo.

Un indicador adecuado es el OEE (Overall Equipment Effectiveness) utilizado para la medición del rendimiento de las máquinas e instalaciones de una empresa.

¿Qué es el OEE? Pues básicamente, el OEE compara las piezas buenas producidas con las piezas que se podían haber producido idealmente. Con ello, se pretende identificar las pérdidas para erradicar las fuentes.

Por diferentes motivos, en la práctica, la producción es menor a los resultados que se esperaba de la máquina. Como las máquinas funcionan en comparación con una máquina ideal (máquina que funciona siempre que queremos, a la máxima velocidad y produciendo solo productos buenos a la primera), OEE nos permite identificar las pérdidas diferenciadas en los siguientes factores:

Disponibilidad: Tiempo que ha estado funcionando la máquina respecto del tiempo que podría haber estado funcionando.
Rendimiento: Cual ha sido su producción en el tiempo que ha estado funcionando , tanto sus piezas buenas como malas.
Calidad: Cual han sido sus piezas buenas de la producción que ha realizado.
Ahora traslademos este sistema de medición a un ejemplo cotidiano para entenderlo mejor.

Supongamos que un estudiante acude a la biblioteca con el propósito de estudiar 2 horas en las que pretende estudiar 4 temas.

Aquí podemos observar su “producción” de estudio de una forma más desglosada:

grafico

 

 

 

 

 

Por tanto, como hemos dicho anteriormente, el OEE es el resultado de la disponibilidad por el rendimiento por la calidad. De este modo, nos quedaría esta operación:

OOE= (90/120) x (3/4) x (2,5/3)

0,75 x 0,75 x 0,83= 0,46

De la que se puede derivar que su OEE es del 46%, es decir, que su estudio de calidad no llega al 50 % de lo que podría haber estudiado.

En la práctica, nuestro valor del OEE siempre es mucho más bajo de lo que esperamos. Nuestra producción de calidad dista mucho de nuestra producción ideal. Por ejemplo, aunque los resultados a primera vista no parecen que el estudiante haya perdido tanto tiempo, recapitulemos un poco para ver esta diferencia:

Para empezar, de los 120 min que pensaba estudiar solo se encuentra operativo 90 min (ha podido perder tiempo entre que entra a la biblioteca, se encuentra a un compañero…)
De esos 90 min, tenía pensado estudiar 4 temas. (Si hubiera aprovechado los 120 min, hubieran sido más temas previstos)
De esos 4 temas previstos, solo le alcanza para estudiarse 3 temas.
Y de esos 3 temas estudiados, ha estudiado correctamente dos temas y medio. (Este es su estudio de calidad, sus “piezas buenas”)
Por tanto, se puede concluir que si el estudiante hubiera optimizado bien sus recursos, lo que ha estudiado en 2 horas podría haberlo estudiado en menos de una hora. Y extrapolándolo a más escala, ¡lo que tardaría 2 días en estudiarse podría estudiarlo en menos de un día!

Está claro que no todo es del todo cierto, pues el estudiante no es una máquina en la que pueda mantener siempre el mismo rendimiento, además de que necesita comer y descansar. Sólo queríamos trasladar el OEE a una situación cotidiana para averiguar el rendimiento de esta y así, entenderlo mejor.

Pero no deja de ser eficaz, a la vez que curioso, aplicar el OEE a nuestras situaciones del día a día para ver nuestro rendimiento y mejorarlo.

Así que… ¿A qué aplicarías tú el OEE?