En el Lean Manufacturing el todo es más que la suma de las partes

por Lean Magazine

¿Quieres liderar con éxito la implantación del Sistema de Gestión Lean (SGL) o cualquiera de sus herramientas en tu empresa?

Si es así, un buen comienzo sería saber qué es el SGL, y qué mejor que su definición:

Método de Trabajo que, contando con Todas las Personas y apoyándose en Indicadores Adecuados, consigue la Excelencia Empresarial”.

Sí, el comienzo tiene buena pinta: Método de Trabajo. Es genial, porque los que queremos liderar estas cosas somos muy metódicos. Si es tu caso, enhorabuena! Pero cuando apenas habíamos empezado, llega el primer reto: contando con Todas las Personas.

Parece evidente que es buena idea contar e implicar a toda la materia gris de la empresa, ya que sin duda, es su principal diferencia competitiva. Y lo bueno de un método es que te muestra el camino: Estrategia, despliegue de objetivos, PIP, OHP, GAP´s, KPI´s, gestión visual, sistema de comunicación, cuadros de mando, PDCA, 5S, Polivalencia, Ideas de Mejora, QSE, SMED, TPM, Speed Up, Hoshin, Kanban, GRP, PdP, Tableros de Marcha, Stocks, Lotes, Secuenciadores, VSM, …

Efectivamente, si eres de los que va a liderar una implantación, y conoces las herramientas, estás sonriendo, porque empiezas a ver cómo hacerlo y qué pasos seguir. Enhorabuena de nuevo. Pero has de saber que el resto de Todas las Personas con las que ibas a contar, están a punto de dejar de leer!

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La realidad es que no hay opción, el único camino a la Excelencia pasa por contar con Todas las Personas de tu organización, y por tanto que Todas las Personas entiendan el Sistema de Gestión Lean. Y la única forma de lograrlo es hacerlo simple y entendible para cualquier persona, sea cual sea su formación, rol y experiencia.

No se trata de rebautizar nada. Los nombres y las siglas son pertinentes, hay que respetar los derechos de su autor, y quedan fenomenal! Y por supuesto, cada Herramienta, requerirá impartir la formación correspondiente al equipo.

Pero a partir de ahí, no olvidemos que el Lean es puro sentido común, al servicio de los verdaderos expertos en los procesos: las personas que los llevan a cabo.

Por tanto, mi consejo es que huyas de artificios, palabrería, tecnicismos, complejidades… sólo son desperdicio en tu vocabulario. Convencen mucho más la humildad como valor principal, transparencia, cercanía y trabajo sobre el terreno. Sin duda, el mejor comienzo para motivar e implicar al equipo, es hacerles ver que el Lean es sencillo, y que son capaces y fuertes para recorrer juntos el camino a la excelencia.

En Leansis somos personas, procesos, productividad. ¿Qué podemos hacer por ti?