La empresa como organismo vivo

por Lean Magazine

Una empresa es como un organismo vivo.

¿Cuantas veces oímos que llevar una alimentación sana y equilibrada, hacer deporte sistemáticamente, evitar el alcohol y el tabaco dificultará la aparición de enfermedades terminales?

Dicen que si somos positivos, nos culturizamos día a día, nos ilusionamos por aprender cosas nuevas y no perdemos las ganas de mejorar, conseguiremos una salud mental óptima para afrontar el difícil día a día y superar los obstáculos que puedan aparecer en el camino. Pues, con una empresa, pasa exactamente lo mismo. Si no se cuida su estructura, si no se tiene un orden y una limpieza óptimos, si no se reducen los desperdicios, si no se cuida la salud del personal – que en el fondo es el alma de la empresa – y si no se transmite a proveedores, clientes y trabajadores la inquietud por mejorar día a día, ésta se contagia de un virus letal que puede acabar con ella.

La pregunta clave aquí es:

¿Cómo evitamos contagiarnos por un virus de este calibre después de años de crisis económica, después de despidos inevitables, impagos, frustración y desconfianza? ¿Cómo recuperar la ilusión y, más importante, como transmitirla al personal y hacerles partícipes de este cambio que queremos llevar a cabo?

Pues tan fácil – o tan difícil – como aplicar la mejora continua. El camino de superarse día a día, de no conformarse, de ser críticos con el trabajo que hacemos y de tener perspectiva para cambiar procesos, implementar protocolos, estandarizar situaciones y aumentar la comunicación entre departamentos. Este es el camino que las empresas que quieren y toman la decisión de evolucionar siguen a día de hoy, y por eso, tienen éxito.

La filosofía Lean es una metodología de trabajo que, gracias a la implicación de todos los empleados, se reducen desperdicios – no solo materiales sino también de tiempo y repeticiones innecesarias. La idea es que la empresa se reforma por dentro y desde dentro, con un tratamiento efectivo para que los resultados se vean desde fuera, para que mejore el producto o el servicio que ofrecemos a nuestros clientes y para que éste, esté más satisfecho con lo que compra.

Después de varios años trabajando en diferentes empresas aplicando la mejora continua, estoy convencido de que es la manera de conseguir un equipo que trabaja cómodamente, a quién se le escucha, quien puede presentar sus propuestas de mejora, un equipo bien comunicado, una dirección integrada y que trabaja para mejorar diariamente, y solo así el producto o el servicio que ofrece la empresa acaba proyectando este, para decirlo llanamente, buen rollo que tanto valoran nuestros clientes.

Y esto, simplemente, me apasiona!

¿ Y tú, qué decides hacer por y para tu empresa?