La importancia de la implicación de la dirección de una empresa

por Lean Magazine

Al igual que unas cría de ave siguen e imitan a su padre a la hora de lanzarse a volar, los trabajadores de una empresa también pueden seguir e imitar a su Director a la hora de querer obtener su objetivo, la excelencia.
Las crías se lanzan al vacío para aprender a volar, sin miedo alguno, ya que su padre o “líder” tiene claro qué deben hacer, cómo deben hacerlo y qué conseguirán al final.
Este líder mostrará y enseñará a sus crías las técnicas para el vuelo y las convencerá para hacerlo, pero para ello él, debe ser el primero en lanzarse a volar. Así sus crías verán que esa es la forma para conseguir su objetivo: VOLAR.

En una empresa pasa lo mismo cuando se quiere conseguir el objetivo de llegar a la excelencia.
Para que una empresa alcance la “Excelencia”, debe conseguir que todos y cada uno de los trabajadores que la forman, tengan ese mismo objetivo.
Todos deben estar implicados de la misma manera, todos deben saber qué deben hacer, cómo deben hacerlo y qué conseguirán al final. Para ello, en este caso el “líder” es el Director de esa empresa y éste debe ser el primero en tenerlo claro, él será el encargado de liderar el camino hacia la excelencia.

Es fundamental que en una empresa, la Dirección esté convencida de los beneficios de las mejoras y los cambios a implantar, pero también es importante que sepa transmitir ese convencimiento, motivando y entusiasmando a los trabajadores.

Para ello, en toda implantación, debe haber una buena comunicación entre toda la organización humana de la empresa y se debe contar con las personas que la forman.
La Dirección debe hacer partícipe de esta implantación a todo su personal, porque son ellos los que aportan valor e ideas de mejora, ellos son el motor de la empresa.
Así conseguirá su involucración y lo mejor de todo….conseguirá LA EXCELENCIA, ya que habrá conseguido que todos tengan un pensamiento continuo de mejora que permanecerá en el tiempo.

Cualquier implantación fracasará o no se conseguirán los objetivos deseados, si el equipo que debe realizar los cambios no está implicado desde un inicio, si no han sido los propios empleados quienes han visto la necesidad de mejorar y han sido ellos mismos quienes han ideado las mejoras o cambios a implantar. Porque sólo consiguiendo que las personas consideren el proyecto de implantación como suyo y sean conscientes de los beneficios que les aporta, se consolidarán los cambios y estos permanecerán en el tiempo.

En Leansis tenemos claro cómo volar y hacer volar a nuestro equipo, para que ellos a su vez sepan enseñar a volar a otros equipos, en otras empresas.

Somos personas, procesos, productividad.