Nuestra capacidad de persuasión

por Lean Magazine

Una de las empresas en las que me encuentro trabajando estos días se encuentra situada en la recta y ancha Castilla La Mancha, tierra del visionario Don Quijote y del tradicional sabio humanista Sancho Panza.
Varias son las aportaciones de este clásico, pero sin duda para mí y enfocada a la comunicación y la mejora de la misma, la más importante es, al refranero y a la capacidad de persuasión.

Sancho Panza, era capaz de decir una cosa y la contraria, defendiéndolas con la misma fuerza y basándose en multitud de refranes, pasando de un lado a otro sin pisar el centro, de la pasividad a la agresividad “sin pisar” la asertividad, con mucho sentido común y humor.

Al refranero español le pasa lo mismo, es tan sabio que lo abarca todo, todo “yin” tiene su “yang”, que sirvan estos ejemplos:

“No por mucho madrugar amanece más temprano” vs “A quien madruga, Dios le ayuda”

 

“Lo que bien está, bien parece” vs “No es oro todo lo que reluce”

 

en boca cerrada no entran moscas“En boca cerrada, no entran moscas” vs “El que calla, otorga”

 

“El que no llora, no mama” vs “Ante el vicio de pedir, la virtud de no dar”

 

“Se saca más de pedir que de dar” vs “Quien mas da, más recibe”

 

“Lo breve si bueno, dos veces bueno” vs “Más vale que sobre que no que falte”

 

“No hay palabra mal dicha, sino mal interpretada” vs “A buen entendedor, pocas palabras bastan”.

En Leansis creemos que el responsable de una buena comunicación es siempre el emisor.

¿Con cuál te quedas?, ¿Pasividad? o/y ¿Agresividad?. Seguramente tu elección esté condicionando el día a día de tu toma de decisiones industriales y empresariales.

¿Crees que aquí puede estar la clave de dónde y cómo empezar a mejorar de forma continua?.

¿Los refranes y las máximas que utilizamos nos sirven para acercarnos o para alejarnos del éxito, del objetivo?.

Un refrán sirve para persuadir en la dialéctica, en la oratoria, para defender con más fuerza una opinión o un punto de vista, pero puede ser que con su uso excesivo perdamos el hilo de la argumentación al no aplicarse exactamente al contexto.

¿Buscamos vencer con mi verdad, o convencer con nuestra verdad?.

Una buena metodología y unos buenos indicadores nos van a orientar de forma unívoca en qué lado nos encontramos y si nos interesa quedarnos o movernos en otra dirección.