Para ser consultor de primera, acelera, acelera…

por Lean Magazine

consultores

Puede que desde hace 5 años aproximadamente haya surgido cierta desconfianza hacia el término “consultor/consultoría”. Algunos han afirmado y en algunos casos con toda la razón, que los consultores “no eran más que vendedores de humo”.

Algunas empresas sí han mantenido el concepto y el nombre que lo define con mucha dignidad, otras por sus malas prácticas han dejado el nombre de la consultoría en entredicho. Y sí, ha habido y habrá empresa consultoras muy buenas y como en todo, algunas muy malas.

Pero ¿qué es la Consultoría? Para hablar de ella y cuál sería el consultor ideal, motivo de este artículo, sepamos de dónde viene el término:

La palabra “consultoría” y por lo tanto la palabra “consultor”, tienen sus orígenes en la expresión latina “consulere” que significa “tomar o dar consejos deliberados”. Probablemente se utilizó también para referirse a la conjunción de personalidades que daban consultas o consejos al Senado Romano (consulere senatum). La relación etimológica es directa con la expresión “consultare”, que significaba tomar consejos, recibir advertencias, consideraciones o asesoría. “Consultationem” es la raíz latina referida a la acción de recibir consejos, previamente considerados, deliberados, reflexionados con madurez”.

¿Podemos suponer que la idea de “consultoría” viene de los romanos? (es que casi todo proviene de los romanos y los griegos, las cosas como son). Pues igual aparece mucho antes. Puede que el primer consultor fuera Jetró, el suegro de Moisés. Todo el mundo acudía a Moisés con sus problemas para saber cómo actuar pero Jetró, le dio un sabio consejo…que dividiera el trabajo que le producía tantas consultas y delegara su autoridad de forma que se ocupara de lo realmente importante.

Bueno igual Moisés no era un consultor puro…puede que fuera en 1929 cuando surge en EEUU la Asociación ACME ( y aquí he de hacer una parada…recordáis al Correcaminos y al Coyote eternos perseguido y perseguidor? Todos los artefactos que utilizaba el Coyote eran de la marca ficticia ACME. Siempre los dispositivos fallaban y se volvían en contra del Coyote como si de errores de fabricación o mercancía defectuosa se tratara.

El nombre de la compañía fue escogido por su ironía (acme significa el punto más alto del desarrollo o desempeño). Y es que acme deriva del griego (ακμή), cuyo significado es “el apogeo” o “el punto más alto al que se puede llegar”. Por lo general, los productos de la empresa ficticia Acme son de mala calidad y tienden a fallar.

Volviendo al ACME que surge en EEUU en el 29, hablamos de un acrónimo “Association of Consulting Management Engineers” ya que al principio eran ingenieros particulares los que practicaban la consultoría. Tiempo más tarde se expandió a todo tipo de profesionales hasta nuestros días.

¿Si yo fuera empresa y tú consultor, qué esperaría de ti?

Pues te cuento cómo somos en LeanSis, porque no entendemos nuestro trabajo de otra forma:

• Quiero que seas un experto en lo que haces. En un mundo empresarial con una clara tendencia a lo específico pero en un entorno globalizado, necesito que seas un buen especialista. Decían de un músico que era un virtuoso y él replicaba “no soy un virtuoso, mi pericia radica en 6-8 horas diarias de práctica en 45 años”.

• No quiero que seas un engreído, si no humilde y honesto. Quiero que me provoques confianza. No eres una amenaza si no que vienes a mi casa ayudarme. Quiero confiar en ti.

• Quiero que sepas diagnosticar los problemas. Has de ser intuitivo y buen observador. Cuando hemos detectado el problema, ya hemos resuelto la mitad del mismo.

• Quiero que seas un buen estratega y que sepas del sector en el que estoy. Tú mismo has de estar en una Mejora Continua aprendiendo constantemente para que cada proyecto te enriquezca y así me ayudes más y mejor.

• Quiero que me des soluciones reales y factibles. No prometas lo que no vas a cumplir y lo que hagamos que se mantenga en el tiempo. Las soluciones han de ser sostenibles y he de poder yo tener un control sobre su continuidad. No me vas a explicar lo que no se puede hacer, si no que reflexionaremos cómo hacerlo.

• Quiero que sepas comunicarte bien tanto con el equipo directivo como con los trabajadores. Han de confiar en que tú eres una herramienta que mejorará su trabajo y por tanto la producción. Esto se extenderá a una mayor implicación de todos. Pero cuéntamelo de forma que yo lo entienda y ten paciencia. Si vas a coger las riendas y por tanto el rumbo de esta empresa, hazlo con mimo, como si fuera tuya.

• Y quiero que te remangues si es necesario. Mejor si vienes sin corbata, me gustas más cuando te remangas a pie de máquina.

• Sé que generarás valor desde el momento que pongas un pie en mi casa. Cada minuto que no se aplica una mejora, estamos perdiendo dinero.

• Con los ahorros que consigues, invertir en ti no me cuesta dinero. Nadie pierde, todos ganan. No lo entendemos de otra forma.

Así somos nosotros… ¿Te gustaría tener un LeanSis cerca de ti?