¿Pero tu vas a tocar mi máquina?

por Lean Magazine

Hace ahora un año, arrancamos el proyecto de implantación Lean Manufacturing en la fábrica de Cervezas Alhambra, toda una institución en Granada que sus trabajadores sienten como propia, pues trabajar en Alhambra, es algo mas que trabajar en una cervecería.

Siempre comenzamos los proyectos con una presentación ante todo el personal y ese día, entramos en la sala el director el responsable de producción y los promotores Lean del proyecto. Toda la expectación que se oía desde fuera se transformó en silencio interrogador.

fabricaEl director dio una pequeña pincelada Leansis, sobre mí y el proyecto. Para muchos fue la primera vez que escuchaban hablar de la Mejora Continua. A continuación, comencé mi presentación centrada en el calendario del despliegue, y cada una de las actividades a realizar. Según hablaba, el silencio se iba haciendo más pesado, sentía como la tensión en el público se hacía cada vez más grande, no sabía muy bien si por la sorpresa inicial o por no estar entendiendo nada.

Finalmente y tras quince minutos hablando, Curro, un hombretón de 60 años de tupido pelo blanco y grandes ojos azules, levantó la mano y con cara de pocos amigos preguntó muy serio:

 

-¡Muy bien todo esto! ¿Pero tú vas a tocar mi máquina?, Porque mi máquina no la toca nadie, ¡queda claro!

Aquel iba a ser un gran proyecto ¡Sin duda! Pocas semanas después y con el trabajo y esfuerzo de Curro y del resto de sus compañeros, funcionaban ya las top 5 y cada operario recogía y calculaba a mano el indicador OEE de eficiencia de su máquina.

Gracias a estos datos pudimos lanzar un taller en la máquina de Curro, y con la participación de todo el equipo se consiguió mejorar el rendimiento de su máquina, que solo fue tocada por los de mantenimiento. ¡Menudo reto!

Curro, ¡Muchísimas gracias y enhorabuena!