Rugby y Lean

por Lean Magazine

Jugué a rugby hace ya unos cuantos años, y esto marca. A lo largo de este año 2015 se han sucedido 3 hechos que han vuelto a poner al rugby delante de mi vista y de mis pensamientos.

– En abril nos dejó Jorge Diego “El Pantera”. El entrenador que nos cambió la vida a un grupo de chavales de 16 años que decidimos unirnos a Les Abelles sin tener ni idea de lo que era el rugby. El primer año quedamos subcampeones de España y vivimos una temporada increíble.

– Entre Septiembre y octubre se disputó el Mundial de Rugby en Inglaterra y Gales. Después de muchos años sin apenas ver rugby, vi como había evolucionado, se había profesionalizado, pero la esencia, se mantenía.

– Hace apenas un mes, nos dejó Jonah Lomu. La primera superestrella de este maravilloso deporte y el jugador que cambió el rugby a lo que hoy es.

Hay muchos aspectos del rugby que son verdaderas lecciones para la gestión empresarial, pero sobre todo quiero centrarme en algunas que hoy me vienen a la cabeza.

La clave son las personas.

En el rugby lo importante no son las individualidades. Un solo jugador no hace un equipo.

En LeanSis llamamos Gap (grupo autónomo de personas o procesos) al grupo de 5 a 7 personas que tienen unos objetivos comunes y que cada día se enfocan a mejorar de manera continua los resultados.

En rugby cada jugador tiene muy claro cuál es su papel dentro de la estrategia de juego. Cada jugador del gap de delantera o de la línea conoce y ejecuta su papel en cada fase del juego. Pero como “gap” la delantera está perfectamente coordinada con el resto del equipo para asegurar el éxito de la estrategia del equipo completo.

El respeto a los valores inquebrantables.

La Gestión Lean está soportada por unos valores que el propio sistema fomenta: el espíritu Kaizen, el respeto de los estándares de los procesos, enfoque a la acción sin excusas, espíritu de equipo, polivalencia, policompetencia, enfoque a resultados, son aspectos que caracterizan a una empresa Lean.

Cuando desde pequeño se educa a un niño que se acerca a un equipo en los valores del rugby como el honor, la camaradería, el deber y la entrega, el espíritu de equipo por encima de todo, la humildad, la estrategia y el éxito del equipo por encima del éxito individual, el respeto al contrario, … no me cabe la menor duda de que estamos preparándole para la vida.

El éxito de aquel equipo de Les Abelles del que formé parte, fue que éramos el mejor equipo formado por personas excelentes y entrenados por el “Pantera”, que cada día nos recordaba los valores del rugby.

La mejora continua de los procesos unido a innovación

El rugby ha evolucionado mucho en estos últimos años. Sin perder jamás la esencia, ha vivido en estos años una profesionalización muy importante, aunque sea de forma desigual en los diferentes países. Las reglas han cambiado buscando que el rugby sea cada vez más atractivo. La tecnología se ha metido de lleno en el campo de rugby con árbitros que pueden ver repetida la jugada y tomar las decisiones con mejores criterios. El desarrollo físico de los jugadores ha ido también en aumento, así como las horas de dedicación.

Ha habido mucha mejora continua de los procesos en todos los ámbitos, y también mucha innovación.

Jonah Lomu cambió el rugby porque a partir de él, cambió todo. En aquel momento los alas eran jugadores muy ágiles y rápidos, pero nada podían hacer frente a un ala de casi 2 metros y más de 100 kilos que corría los 100 metros en 10,89 segundos. El mundial de 1995 (el mundial que finalmente ganó Sudáfrica) supuso un cambio tremendo en la manera de jugar, pero sobretodo consiguió que fuese mucho más atractivo para el espectador y se multiplicasen las audiencias.

Jonah Lomu fue el desencadenante de la modernización del rugby y de lo que hoy es. Veinte años después nos ha dejado, pero su legado es tremendo y tiene todo el agradecimiento del mundo del rugby.

Sirva esto como mi homenaje a una persona que, aunque no lo sabíamos entonces, nos cambió la vida, el “Pantera”.

Todas sus lecciones de rugby y de vida se resumen en 3 palabras que unidas sirven para afrontar cualquier reto personal o profesional:

Las tres C: Cabeza, Corazón y Cojones.

¡Gracias Panter!