“Solo creo en Dios… Los demás, traigan datos”

por Lean Magazine

Una de las primeras cosas que hacemos a la hora de implementar un sistema de mejora continua es desplegar un sistema de indicadores que nos guíen en el camino.

Son tan importantes, que están presentes en la definición que en LeanSis hacemos de la mejora continua:

“Método de trabajo que, contando con todas las personas y apoyándose en INDICADORES ADECUADOS, consigue la excelencia empresarial”.

Este despliegue de indicadores adecuados, debe de realizarse desde el núcleo operativo con los indicadores sobre el terreno que guíen a los GAPs o equipos de trabajo, pasando por los diferentes cuadros de mando de departamento, hasta la revisión frecuente de la cuenta de resultados.

¿Por qué medir?

“Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide no se puede mejorar. Lo que no se mejora se degrada siempre” LORD KELVIN.

Es sobre el terreno donde más costoso es este despliegue de indicadores, ya que no suele haber costumbre de compartir o hacer partícipes de esta información al personal operativo.

Otra dificultad en su lanzamiento puede ser que el medir puede hace sentir incómodo, por confundirlo con un modo de presión sobre las personas. No obstante, poco a poco se vencen estas barreras, un ejemplo que me gusta poner para ello es:

¿Acaso se entendería que después de un partido de fútbol los jugadores no sepan cómo han quedado?

¿No tiene sentido que tras el partido se analicen datos como posesión, faltas cometidas/recibidas, fueras de juego etc.?

¿Alguien piensa que esta información solo ha de estar disponible para el entrenador, presidente y demás altos cargos?

Lo mismo ocurre en las empresas. Para poder mejorar, el PRIMERO que ha de ser consciente de los resultados, ha de ser el propio equipo sobre el terreno.

¿Qué ocurre si preguntamos cómo va la máquina?

Sin indicadores, la respuesta suele ser: bien, mal, como siempre…. Tomar decisiones con esta información, puede ser complicado, y más complicado aún ver si realmente están teniendo el efecto esperado.

En cambio, con un sistema de indicadores desplegado, la respuesta podría ser: 70% de OEE, las averías han subido a un 10%, la pérdida por microparadas es del 7% empeorando la evolución, los paros por cambios están en objetivo.

Como puede verse, el poder cuantificar los resultados, hará que podamos guiarnos correctamente y dejar de hacerlo mediante sensaciones, de tal modo que el conflicto y duda se eliminarán arrojando luz al camino tomado, que como ya no puede ser de otra manera, será el camino de la mejora continua.

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