Tu sinfonía o nuestro Jazz

por Lean Magazine

Cuando estoy tratando de conocer a un cliente, siempre planteo esta cuestión entre otras:

 

¿Qué necesitas, una empresa con un director de orquesta para que todo el mundo se mueva a ritmo de su batuta (piramidal, de arriba a abajo) o una empresa en la que cada cual sepa qué y cómo tiene que tocar (GAPs autogestionados, con automantenimiento y autocontrol, de abajo a arriba)?.

La respuesta más repetida es que todo el mundo quiere, o quiere querer jazz.

jazz

El jazz no es fácil de tocar, requiere maestría, improvisación controlada, constancia y que se entienda lo que se está tocando, tanto internamente (empleados) como externamente (clientes y proveedores).

Evidentemente esto no se trata de gustos musicales (para gustos los colores, los productos y las empresas), sino de la forma de tocar (hacerlo bonito) y de si soy capaz de vivir holgadamente de la música (muchas empresas hacen los mismos productos, pero son pocas las que logran “jubilarse” haciendo ese mismo producto).

Para dominar el “master book” (SGL) se requiere ensayar mucho (se juega como se entrena) y comenzar desde la base, desde el que realiza el trabajo, tocando en todo tipo de escenarios (pisando la planta, las líneas, tocando las máquinas).

Cuanto más cerca estás del proceso en cuestión (fábrica, oficina, banco, hospital, campo,…), más cerca estás de la realidad y por lo tanto de la verdad. Respetando los sentimientos y las opiniones, nos debemos centrar en el aporte de valor (“no hay más cera que la que arde” aunque sinceramente creo que tiene mucha importancia cuando finalizas un proyecto, te despides de un cliente y acabas sintiendo admiración mutua y emoción contenida ”nudo en la garganta”).

Cuanto más difícil de medir y de cuantificar sea este aporte de valor, más robusto y perfeccionado estará el método SGL (parar las máquinas por falta de carga debido a un gran incremento de la productividad, que aumenten las ventas pudiendo absorber el trabajo sin tener que contratar personal, que las mejoras implementadas impacten de forma evidente en la cuenta de resultados, etc).

Cuando vives lo que haces, se transmite, aunque esto no sea fácil medirlo.

Cuando seamos capaces de pasar de no medir casi nada, a medir casi todo lo que aporta valor y después a no poder o saber medir los logros que vamos obteniendo, eso es buena señal.

¿La verdad de muchos operarios es más o menos verdad que la verdad del dueño de la empresa?. ¿Si repito lo mismo más de 21 veces es más verdad?. ¿Nos podemos permitir tener tantas verdades como niveles jerárquicos o/y departamentos?.

Seguramente la respuesta no está en el exterior sino en la búsqueda interna de la verdad, en el aporte de cada uno de nosotros al conjunto, por encima de las individualidades… Pues el todo es más que la suma de las partes.

¿Nunca os ha pasado que un buen dato dicho por un operario parece más cierto que si lo dice su jefe?, pero al final ¿no es lo mismo?.

En Leansis creemos que no es lo mismo.

LeanSis, más de 10 años componiendo y tocando el mejor jazz por y para personas, procesos, productividad.